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lunes, 11 de abril de 2011

La primera… ecografía

Estábamos sentados esperando que la doctora me llamara para tomarme la primera ecografía y mi pololo me decía “¿te imaginas todo fue una falsa alarma?” Ups, ya habíamos dejado la grande con la noticia y nos habían felicitado y retado en la misma proporción, así que a estas alturas yo sólo quería paz.

Cuando nos llamó tuvimos que caminar por un pasillo que se me hizo eterno. Después nos hizo entrar a una salita donde yo tenía que prepararme para la eco, que para los que nos saben es transvaginal, o sea, un completo desagrado.

No sabía para qué lado iba la batita esa que te tienes que poner, así que mejor pregunté para no salir haciendo el ridículo. Después de todo esto, por fin entramos. Ahí estaba yo, tendida en la camilla en esa posición tan humillante y al lado mío estaba mi pololo, descubriendo el mundo de la ginecología y maternidad al mismo tiempo.

Tenía como 7 semanas de embarazo, así que la doctora nos advirtió que tendríamos que tener mucha imaginación. Y la tuvimos, porque a penas vimos el porotito (literalmente) y sentimos sus latidos imaginamos un mundo nuevo para nosotros, donde ahora seríamos tres!

lunes, 28 de marzo de 2011

La primera... visita al ginecólogo después del test positivo

Para mí la primera vez que fui al ginecólogo fue por lejos unos de los momentos más terribles. Antes del embarazo había ido como 3 veces y siempre fue algo muy desagradable y en extremo humillante. Porque no es sólo acostarse en esa camillita con todo lo “privado” a la vista, sino que también hay una revisión que se hace eterna.


Pero bueno, esta visita era por otra cosa. Llevaba conmigo el examen que confirmaba el regalito que tenía. No fui sola, el papá de mi bebé iba conmigo para hacer algo de apoyo moral. A partir de esta primera visita una ya comienza a escuchar la palabra “primeriza”, la que uno ama y odio mil veces dentro del embarazo, porque a veces te lo dicen con ternura y otras con un tonito similar a “no cacha una”.


Por suerte este doctor fue bien simpático y trató de hacer lo menos traumante la revisión. Me iba hablando para hacer más relajado todo. Relajado dentro de lo que se puede, porque en un lugar estaba yo semidesnuda siendo “toqueteada” y al otro lado del biombo estaba mi pololo sentado escuchando todo. Es una situación extraña.


Me mandaron a hacer mil exámenes de rutina y para hacerlo más humillante aún, al finalizar la consulta me dice “cuide su peso”, lo que para mí fue un “o te cuidas o de aquí a los nueves meses ruedas por Santiago”. No me quedó otra que sonreír no más, total después de la revisión, ya estábamos en confianza.

martes, 22 de marzo de 2011

Las primeras mutaciones


Después de saber que uno está embarazada la mutación comienza casi al tiro. Por ejemplo, me volví monotemática y la única conversación coherente que podía tener era relacionada al embarazo. Al mismo tiempo me bajó una obsesión por saber la fecha exacta en que me embaracé, calcular mi fecha de parto y no conforme con eso, también quería saber el signo que sería el bebé e investigar sobre la personalidad de ese signo.

Una vez que ya tuve esa información me puse súper fantasiosa y comencé a planificar. Me había embarazado con sobrepeso así que mi primera decisión fue dejar el pan. Seis meses después sigo comiendo pan.
También dije que haría ejercicios dos días a la semana para fortalecer la columna, que me metería a talleres, practicaría yoga e incluso gimnasia acuática para embarazadas. De todas esas cosas, ¿cuáles he hecho? Ninguna. Pero no pierdo lo de fantasiosa, porque tengo dos talleres más que se aproximan y quiero ir a los dos. Ahora, ¿iré? Pues tengo la verdadera intención, sólo espero que la flojera no me gane!!
¿A alguien más le pasó esto o sólo yo soy una floja obsesiva?

lunes, 21 de marzo de 2011

Embarazo inesperado: ¿cómo cuento la noticia?



Hace seis meses quedé embarazada sin haberlo planeado. Me costó mucho asumirlo. Estaba recién titulada, me estaban saliendo entrevistas de trabajo y tenía demasiados planes.

Cuando mi periodo ya llevaba un par de días de retraso me fui a hacer directamente un examen de sangre, no quería seguir con la incertidumbre aunque por dentro siempre supe lo que se venía.

La noche del mismo día que me tomé el examen, entré a Internet para revisar los resultados y ahí estaba confirmado el positivo. Estaba hablando por MSN con mi pololo y él estaba súper ansioso por saber la respuesta. Lo único que hice fue decirle “sí, iré a decirle a mis papás” y me desaparecí por casi una hora.

Sabía que no tomarían muy bien la noticia pero no podía seguir con la angustia que me mataba. Lloré de nervios, de susto… fueron muchos los sentimientos que tuve en ese momento, pero pese a todo el miedo ese mismo día le hablé al porotito que había dentro de mí y pese al pánico que me invadía le dije “tranquilo, que todo saldrá bien”.